Un buen título. Nunca he visto esta película, ni tengo intención. Ni sé siquiera de qué va. Pero quizá es el nombre de la historia de mi vida.
Tres necesidades implacables en mi existencia. Bueno, al fin y al cabo, esa palabra prohibida en mi vocabulario está presente cada segundo, y quizá sea lo que más haga, después de rezar de vez en cuando.
Sí, rezo. Bueno, ¿quién no? ¿quién no habla con su fuero alguna vez? Para mi, eso es mi ente superior espiritual y, desde luego, me es suficiente. ¿Es poco? uhm, sí…o no.
En fin, suspirando y pensando un poco, una se da cuenta de qué pasta está hecha. Una palabra tan ñoña y casi olvidada por desuso en mi léxico, quizá por la imprudencia que me supone pronunciar cada letra del verbo amar. Me desarma y desnuda cada escudo que voy creando con los días dejando expuestos al aire cada sentimiento. No puedo permitir que aflore esa vulnerabilidad. Y, de hecho, no lo hago.
A cambio de mi tozudez, expreso cada una de las letras triplicadas con pequeños detalles. Cada día para mi es especial. Cada conversación, abrazo o discusión, es muy especial. Todo.
Así que bueno, a pesar de ciertos aspectos nítidos sobre algunas de mis decisiones… sólo puedo darte un consejo: Come, reza y ama.
No hay comentarios:
Publicar un comentario